![]() |
Más duro fue el primer ministro David Cameron: "No hay cambio en el Reino Unido. El pueblo gibraltareño debe determinar su futuro".
Más allá de este tema, el presidente español no pudo evitar la reforma laboral que ha promulgado en los últimos días y que el domingo sacó a millón y medio de personas a la calle en toda España. "He hablado con los sindicatos. Les pedí esfuerzo. Las reformas laborales anteriores han sido poco útiles. Tenemos la obligación de gobernar. Había que tomar decisiones, y las que se han tomado son justas", dijo.
En cualquier caso, la presencia de Rajoy en Reino Unido se explica porque el presidente español pretende convencer a cuantos los socios más importantes de la Unión Europea Ejecutivo que su programa de recortes y ajustes se aplicará como recomienda la UE. Londres, al socaire de la libre esterlina, se niega a participar en los rescates de las dañadas economías de la zona euro, pero está igualmente sometido a un peligrosos efecto contagio.
España es el séptimo mercado para las exportaciones británicas y el octavo importador a Reino Unido. Existen más de 400 empresas españolas en Reino Unido -Ferrovial es dueña de varios aeropuertos, Iberdrola adquirió Scottish Power y el Santander se hizo con tres bancos locales-, y el Reino Unido es el segundo inversor extranjero en el país que preside Rajoy.
Estos datos, unidos a los densos intercambios turísticos entre los dos países, configuran unas relaciones bilaterales apacibles y amistosas, sin que Madrid sea una prioridad para los Gobiernos británicos, y con la salvedad siempre presente del peñón gibraltareño.